
Lectura en infantil: 5 libros para Sant Jordi que enganchan a los peques
¿Cómo hacer que un niño de 2 o 3 años sienta que los libros son mágicos? La lectura en infantil no empieza cuando el niño sabe leer solo: empieza el día que alguien le abre un libro con emoción, con voz, con tiempo. Recuerdo cada Sant Jordi trabajando en aulas de Catalunya como uno de los días más especiales del año: la emoción de regalar rosas, los libros siendo protagonistas del día y esa chispa en los ojos de los peques cuando les leíamos un cuento especial. Ese momento lo cambia todo. En este artículo comparto por qué el hábito lector en la primera infancia es más importante que nunca, 7 tips prácticos para educadoras y 5 libros que de verdad enganchan a los más pequeños.
También podemos seguir esta página del Ministerio de Educación para descargar una Guía para el fomento de la lectura, donde nos interesará a los que estamos trabajando en infantil leer el apartado destinado a niños entre 2 y 7 años, aunque la guía está mucho más centrada en primaria. Por eso os traigo esta guía para infantil.
Por qué fomentar la lectura en niños pequeños importa más que nunca
Vivimos en la era de las pantallas y la inmediatez. Los niños de hoy crecen entre notificaciones, vídeos cortos y estímulos que cambian cada pocos segundos. En este contexto, sentarse con un libro —aunque sea de imágenes— es un acto casi contracultural. Y por eso es tan valioso.
La lectura en infantil desarrolla habilidades que ninguna pantalla puede igualar:
• Vocabulario: los niños que escuchan cuentos regularmente tienen un vocabulario hasta 3 veces mayor a los 5 años.
• Atención sostenida: escuchar una historia entrena la capacidad de mantener el foco, algo crítico para el aprendizaje futuro.
• Empatía: los personajes de los cuentos enseñan a ponerse en el lugar del otro de una forma que la explicación directa no puede.
• Conciencia fonológica: base imprescindible para aprender a leer y escribir.
• Vínculo emocional: el momento del cuento es un momento de conexión pura entre adulto y niño.
• Entender realidades: los cuentos relatan situaciones y realidades de todos los tipos, que sirven para entenderlas cuando no las han vivido.
Y no olvidemos algo fundamental: los niños que disfrutan de los libros desde pequeños tienen muchas más probabilidades de convertirse en lectores adultos. No estamos solo leyendo un cuento. Estamos plantando una semilla para toda la vida.
Sant Jordi: la fiesta que convierte los libros en protagonistas
Si hay un día del año donde la incentivar la lectura tiene un escenario natural perfecto, ese es Sant Jordi. En Cataluña, el 23 de abril llena las calles de libros y rosas, y convierte la lectura en un acto festivo, público y emocionante.
En mis años como educadora en Cataluña, Sant Jordi era el día en que muchos niños pedían por primera vez que les dejáramos llevarse un libro a casa. Esa magia no se improvisa: se construye durante semanas, con rituales pequeños pero poderosos.
Algunas ideas para vivirlo en el aula:
Crea un "rincón de Sant Jordi" decorado con rosas de papel (eso puede ser una actividad muy chula para hacer en clase, y ya sabéis cómo valoran un espacio decorado con su propio arte) para poner algunos libros como protagonistas y trabajar ese cuento.
Cuenta la leyenda de Sant Jordi y el dragón con dramatización: una vez que se sepa la leyenda, podemos hacer un teatrillo para representarla.
Invita a familias a leer un cuento corto en el aula ese día. Esto es un evento en el que realmente brillan los abuelos. Aunque a las mamás y papás también les encanta ir a compartir un momento en el cole. Está genial si podéis invitar a las familias a tomar un té y quedarse en el patio también, por ejemplo, después de la actividad. Los niños lo recordarán como un día muy especial.
7 tips prácticos para fomentar la lectura en infantil todo el año
Sant Jordi es el punto de partida, pero el hábito lector en niños pequeños se construye en el día a día. Aquí van los consejos que más me han funcionado en el aula:
1. Lee con emoción, no con obligación
Los niños sienten si disfrutas el cuento o si sólo están cumpliendo. Cuando lees con entusiasmo —cambiando la voz para cada personaje, haciendo pausas dramáticas, mostrando las ilustraciones con orgullo— transmites un mensaje invisible: esto es emocionante. Eso es lo que engancha.
2. Crea un ritual del cuento con horario fijo
El cuento después de la asamblea, antes de la siesta o al final del día se convierte en un ancla emocional para los niños. La predictibilidad es seguridad para ellos, y la seguridad dispone a aprender. En mi aula, el último cuento antes de irnos a casa era sagrado. Era un momento de disfrute todos juntos antes de irnos cada uno a nuestras casas.
3. Deja que los niños elijan (dentro de lo posible)
En el momento de leer un cuento, ofrece 2 o 3 opciones y deja que voten. La autonomía en la elección dispara la implicación. El niño que elige el libro ya está enganchado antes de que abras la primera página. Además, esto te ayuda a aprender qué libros les gustan a cada uno.
4. Habla sobre el libro, no solo léelo
Antes de leer: "¿Qué creéis que pasará?" Durante: pausa en momentos clave y pregunta. Después: "¿A quién le ha gustado este personaje? ¿Por qué?" La conversación literaria desarrolla pensamiento crítico y multiplica el vocabulario que trabaja el cuento.
5. Monta un rincón de biblioteca en el aula
No hace falta mucho: estanterías o una cesta con 10-15 libros a la altura de los niños, un par de cojines y buena luz (lo ideal sería un lugar con luz natural de tu aula, pero si no siempre puedes ambientar la zona con una lámpara que le dé calidez). Lo fundamental es que el libro esté accesible y sea autónomo. Los niños que pueden "hojear" libremente desarrollan una relación informal con los libros que vale su peso en oro.
6. Conecta los cuentos con la vida real
Si lees un cuento sobre el otoño, salid a buscar hojas. Si lees sobre el mar, trae conchas al aula. Cuando el libro se convierte en puerta de entrada a experiencias reales, los niños entienden que la lectura tiene valor más allá del momento del cuento.
7. Implica a las familias
Envía a casa una nota simple: "Esta semana hemos leído un libro sobre X. Pregúntale qué les ha gustado". Puedes crear un sistema de biblioteca del cole, donde les mandas a casa con un libro y cada alumno tiene una libreta donde las familias escriben qué tal fue la lectura en casa. La continuidad casa-escuela multiplica el impacto.
5 libros para infantil que enganchan a los peques a la lectura
Esta selección está pensada para niños de 3 a 6 años. Son cuentos para educación infantil con ilustraciones potentes, historias cortas que se siguen fácilmente y ese "factor enganche" que hace que los niños pidan repetirlos una y otra vez.
1. “¿A qué sabe la luna?" — Michael Grejniec.
Animales que colaboran entre ellos para llegar a la luna y probarla. Cooperación, naturaleza y una ilustración de fondo hipnótica.
Edad recomendada: 3-6 años | Perfecto para: asamblea, entender cooperación
2. "Donde viven los monstruos", de Maurice Sendak
Un libro de 1963 que no ha envejecido ni un día. Max, el protagonista, viaja a un mundo salvaje donde manda él; el sueño de todo niño de 4 años. Las ilustraciones de doble página son cautivadoras, y la forma en que la historia trata la rabia infantil con respeto y humor es magistral. Los niños lo piden siempre "otra vez".
Edad recomendada: 3-5 años | Perfecto para: trabajar la rabia, la fantasía y el regreso a la calma
3.” El Grúfalo” de Julia Donaldson
Un imprescindible absoluto para las aulas de infantil. Un ratón inventa un monstruo imaginario llamado el Grúfalo: una criatura terrible con garras, colmillos y una verruga en la nariz. El problema surge cuando el Grúfalo aparece de verdad. Un cuento con ingenio, ritmo rimado, su humor y su mensaje sobre el valor de la astucia frente a la fuerza.
Edad recomendada: 3-6 años | Perfecto para: participación con rimas, anticipación, valor de la astucia.
4. “El Topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza” de Werner Holzwarth
La historia sigue a un topo que amanece con un excremento en la cabeza y recorre el campo preguntando a distintos animales si han sido ellos. Cada animal responde haciendo una demostración de cómo es su propio excremento, hasta que finalmente descubre al culpable.
Es un libro querido en educación infantil por su humor escatológico directo y sin tabúes, que conecta inmediatamente con los niños pequeños, y porque de forma muy natural introduce vocabulario corporal y diferencias entre animales.
Edad recomendada: 3-6 años | Perfecto para: humor, diferencias entre animales.
5. "Elmer, el elefante de colores", de David McKee
Elmer es diferente a los demás elefantes y está harto de serlo. Hasta que descubre que su diferencia es exactamente lo que le hace especial. Una historia sobre la identidad, la aceptación y la alegría de ser uno mismo que resuena profundamente en los niños de infantil —especialmente en los que se sienten "raros" de alguna manera.
Edad recomendada: 3-6 años | Perfecto para: inclusión, autoestima, celebración de la diversidad
Y si vais a tener libros en inglés por ser un centro donde también incluís en inglés en las aulas, os hago dos recomendaciones más a tener en inglés:
6. “The very Hungry Caterpillar” de Eric Carle
Las páginas con agujeros reales que la oruga va haciendo, los colores vibrantes y el ritmo repetitivo crean una experiencia casi táctil. Es ideal para trabajar los días de la semana, los alimentos y la metamorfosis. Los niños no solo escuchan el cuento: lo viven con los dedos.
7. “We’re going on a bear hunt” De Micheal Rosel
Es un libro de estructura repetitiva y ritmo muy marcado, pensado casi para ser recitado en voz alta o dramatizado en asamblea. En el aula de infantil funciona especialmente bien para trabajar la conciencia fonológica, la anticipación narrativa y el movimiento corporal.
Encuentra más recomendaciones de libros para la primavera, otoño, invierno y también libros visuales para infantil.
Cómo celebrar Sant Jordi en el aula de infantil: ideas concretas
Sant Jordi no tiene que ser un evento puntual: puede ser el detonante de un proyecto de lectura que dure semanas. Aquí van ideas que he probado y que funcionan:
1. La semana antes: monta el rincón de Sant Jordi con los libros que más habéis disfrutado ese año. Deja que los niños decoren el espacio.
2. El día de Sant Jordi: cuenta la leyenda del dragón con dramatización. Si tienes un disfraz de dragón en el almacén, úsalo.
3. Tarde de libros: dedica una tarde entera solo a leer. Cojines en el suelo, luz tenue, cuento largo. Sin ficha, sin objetivo curricular explícito. Solo placer.
4. “Trae tu libro favorito” invita a los niños a traer su libro favorito al cole para compartir con sus amigos. Incluso pueden ser estos los que estés leyendo durante la sesión de lectura.
5. Regalos de libros entre peques: cada niño hace una portada dibujada de su cuento favorito y se la regala a un compañero. "Un libro" hecho con amor y sin gastar nada.
Una reflexión para las educadoras: tu entusiasmo es el recurso más valioso
He visitado aulas con miles de libros perfectamente ordenados donde los niños no leían. Y aulas con veinte libros en una caja donde los niños los devoraban. La diferencia no estaba en los recursos: estaba en la maestra.
Tu forma de coger un libro, de abrirlo con expectativa, de leer la primera frase con esa pequeña pausa de suspense... eso es lo que los niños aprenden. No están aprendiendo a leer. Están aprendiendo qué significa leer.
Este Sant Jordi, regálate a ti también ese momento: coge un libro que te encante, léelo con los niños y disfrútalo de verdad. Ellos lo notarán.




